16/02/2007

Cita a 3 (Parte III)

Decir que la noche se me hizo eterna, no recrea todo lo que yo sentí. He de aclarar, por eso, que se me hizo de una eternidad placentera y gozosa. En la que tanto mi Amo, yo y aquel desconocido que investigaba mi cuerpo, con el mismo esmero que un policía examina el escenario de un crimen.
Me follaron los dos, manteniendo un orden dentro del propio caos que ya era todo mi cuerpo y mente. Jesús, parecia exaltado con mis partes traseras que tan bien entrenadas tenia mi Amo; y mientras el disfrutaba penetrandome por detrás y azotando mis nalgas, mi Señor disfrutaba con la suavidad de mis labios y la humedad que mi boca le proporcionaba a su sexo, mientras tiraba de las pinzas que sujetaban mis pezones. Y así, en turnos de lo que me parecieron entre quince y veinte minutos. Grité, grité de placer. Grité de dolor tambien.

Jesús quiso ser el primero en terminar. Yo descansaba plácidamente sobre la cama  sintiendo aun la presión de las pinzas dobles que me acababa de retirar mi Amo.  Hoy me había querido obsequiar con un poco mas de peso y había añadido una piedra a las dos habituales. Durante algunos instantes creí que mis pezones saldrían disparados y solté una pequeña, pero casi insonora carcajada, al imaginar la escena de mis pezones estampados contra alguna de aquellas paredes de blanco inmaculado.

Se pusieron manos a la obra. Me esposaron las manos al cabecer de la cama  y me abrieron las piernas, sin ningun tipo de ataduras. Jesús se colocó encima mio y se preparó para la embestida final. Me penetró y comenzo su momento. Sentí placer, mucho placer. Sus movimientos eran fuertes y rápidos. No me habían amordazado, así que aproveché para gemir todo lo que quise y lo que el cuerpo me pedía. Necesitaba sacar todo hacia fuera. Mi Amo quería que yo gozara como una perra y estaba dispuesta a darle todo mi placer.

No recuerdo bien el momento en el que Jesús saco todo su miembro de dentro de mi y empezó a masturbarse ante mis ojos. No tardó mucho en esparcir todo su semen por mi bajo vientre y disfrutar contemplando como bajaba hasta mi clítoris y mis ingles. Recogió un poco de su leche con un dedo que luego me introdujo en la boca y yo lamí como si me fuera la vida en ello.

Se apartó de mi ante un gesto de mi Amo. El, me miró y me sonrió. Le devolví el gesto inmesamente agradecida por esa sonrisa y esperando con ansia el turno de fuera EL el que me hiciera gritar. Cogió una toallita húmeda de mi bolso (sabe que siempre llevo) y con sumo cuidado me limpió los restos que aquél extraño habia dejado en mi. Debía estar limpia para que él pudiera ensuciarme. Me liberó de las manos y me ordenó que fuera yo la que le montara. Lo hice con mucho esmero. Mis movimientos comenzaron suavemente y con unos circulos que si pudiera verlos dibujados me marearian hasta perder el conocimiento. A una mirada suya, aceleré el ritmo y mis caderas parecían salirse de toda ley física conocida y por conocer. En mi cuerpo estaba ya tatuada la palabra éxtasis y mi gritos podían haber excitado a cualquiera con sangre en las venas.

Me sorprendió cuando me pidió que parara y me quitara de encima. Me ordenó que me sentase en la cama y pusiera las manos en forma de cuenco. Se masturbó rápidamente he hizo que toda su corrida (con un poco de mi ayuda) fuera a parar a mis manos. Jesús nos miró con cara de circunstancia, pero entendió todo cuando oyó a mi Amo ordenarme: "Bebe, perra..". Como si fuera mi último alimento en la tierra, saboreé la leche de mi Amo, como tantas otras veces, pero de una manera inusual y diferente. La disfruté como la primera vez. Relamí las palmas de mis manos y chupé mis dedos hasta que no quedó ni una gota del preciado líquido.

Cuando terminé mi tarea, siempre bajo la supervisión de mi Amo, me sonrió ampliamente, se acercó a mi odio y me susurro: "Te has portado bien, túmbate otra vez en la cama.." Antes de estirarme de nuevo, pude comprobar entre los minúsculos agujeros de las persianas que ya amanecía.

El orgasmo que me provocó con su lengua es inexplicable. Aún busco las palabras para plasmar toda la explosión que sentí y no las encuentro Al parecer, sí que me habia portado bien. Después de gemir como nunca, me acaricio suavemente el pelo y tras dejarme un tiempo prudencial de descanso me colocó en mi collar de perra la cadena. Se vistieron y mi Amo me puso una bata roja de raso que me hizo estremecer ligeramente de frío.

Jesús se marchaba. Se despidieron cordialmente y a mi me regaló un beso en la mejilla y un "ha sido un placer.." al oido. Mi Amo me ordenó que le besará los pies a modo de despedida. Me arrodillé y la cadena tiró ligeramente de mi cuello. Le bese los zapatos delicadamente y me volví a incorporar, con la cabeza gacha.

Al fin, se marchó. Nos quedamos en soledad mi Amo y yo. Me soltó de la cadena y me llevo hasta el sofá. Sirvió dos copas de coñac que bebimos practicamente en silencio, ya tendríamos tiempo de hablar al día siguiente. Me desprendió de la bata y nos desperezamos en la cama absolutamente desnudos.  Lo último que recuerdo quedarme dormida mientras me acariciaba la espalda...

Posted by kazis at 13:33:34 | Permanent Link | Comments (2) |

12/02/2007

Declaración de intenciones..

Quiero escribir, quiero fotografiar.
Quiero perderme en el mundo de las letras, que las palabras naveguen en mi cabeza y naufragar en puertos escritos bajo prosa.
Quiero ver el mundo desde mi objetivo, esconderme tras la cámara y descubrir mi alrededor plasmado papel mate de baja calidad.
Quiero crear y recrear. Expresar en letras y en ciencia, en obra y en arte.
Pero la duda de la pasión crece en mi y me hace vagar a dos bandas, indecisa y perdida...
Posted by kazis at 17:31:58 | Permanent Link | Comments (2) |